“Pesos pasados”

El billete con la carita de Roca no va a quedar en el olvido tan fácilmente en los libros de historia.
Desde que entrara en circulación, se ubica entre los que más rápidamente cayó en términos reales, en relación con el resto de los signos monetarios que dejaron su impronta en el país.

Su descenso del 90% es comparable al del austral, si bien este último perdió ese mismo porcentual pero en apenas siete años (1985 a 1992).

Arrancó con la cifra de 100 como la más alta y terminó con la de 500.000, consecuencia de la fuerte escalada de precios y de dos episodios hiper-inflacionarios.

Hubo otro caso peor, ya que su elevadísima cifra nominal fue de apenas la mitad del máximo valor de acuñación que se diera en el país: correspondió a los famosos “pesos ley”, que llegaron a contar con piezas de un millón.

El signo monetario vigente ¿aun tiene chances de recuperarse? Por ahora está muy debilitado, frente a una inflación que -como si fuese una enfermedad- se lo va comiendo de a poco.
Lo cierto es que el vapuleado billete de $100 se quedó sin fuerza.
Compra cada vez menos pero -a la vez- dispone de una mayor variedad en cuanto a sus diseños: ahora vienen con la imagen de Roca, Evita o de las Madres de Plaza de Mayo.
Una paradoja más que presenta la Argentina de hoy día.